Las semillas de chía son una fuente excepcional de fibra y ácidos grasos omega-tres. Para preparar este desayuno, mezcla tres cucharadas de semillas con doscientos mililitros de leche de coco. Deja reposar la mezcla durante al menos seis horas para que adquiera una consistenza cremosa. Antes de comer, añade medio mango cortado en cubos y diez gramos de coco rallado. Este desayuno te mantendrá saciado durante las próximas cinco horas, ayudando a regular el tránsito intestinal y aportando una gran dosis de calcio para tus huesos.
